Se consideran como bienes inmuebles civiles o residenciales a aquellos que se utilizan como vivienda. Generalmente incluyen casas ya sean para una familia o múltiples, como son los condominios, dúplex, casas adosadas, ya sea que se encuentren ocupadas por su dueño o que estén siendo rentadas. A pesar de la variedad en la forma, capacidad o tamaño de la propiedad o la forma en la que se encuentra conectada con casas aledañas, lo más importante es que su uso no sea comercial.

Aunque en algunos países suele tomarse en cuenta como la medida de la propiedad toda el área interior del inmueble, en otros suele tomarse en cuenta solamente aquellos espacios habitables o por el número de habitaciones. Estas medidas suelen ser expresadas en metros cuadrados.

Pertenencia e hipoteca

La propiedad de una residencia es considerada una inversión. Aunque un gran número de personas requieren de un préstamo bancario o de alguna otra institución, muchas personas prefieren el uso de las hipotecas para realizar el pago por la propiedad.

La hipoteca o crédito hipotecario, consiste en una garantía sobre un préstamo. Un gran número de personas hipotecan sus casas como una forma de asegurar el pago de dicho préstamo, de modo que, en caso de no lograr cumplir con el pago, es posible que el bien pueda ser embargado. A pesar del riesgo, existen algunas ventajas en el uso de la hipoteca.

Generalmente, los créditos hipotecarios benefician enormemente al prestamista, por lo que es más conveniente proporcionar facilidades y generar así, más intereses por el crédito, de manera que la pérdida de la propiedad no es lo más común. Además, algunas hipotecas incluyen un seguro para el inmueble, generalmente contra desastres naturales, al ser para el prestamista una inversión. Sin embargo, es necesario estar al tanto de todas las cláusulas y condiciones antes de comprometerse con este tipo de créditos.