Realizar inversiones en inmuebles comerciales suele requerir una inversión mayor que otros tipos de inmuebles, sin embargo, también es la más estable y la que lleva mayor beneficios para el inversionista y sus accionistas. Sin embargo, es importante conocer tanto las ventajas como las desventajas antes de tomar una decisión.

Ventajas

Como inversionista, la renta de un inmueble comercial suele ser la práctica que conlleva más ventajas: los contratos suelen ser mucho más extensos en comparación con los inmuebles residenciales, de manera similar, el pago inicial suele ser mayor, y tienen un mayor valor por metro cuadrado.

En el caso de conseguir un contrato de más de 10 años, se puede asegurar una ganancia estable por la renta durante dicho periodo de tiempo, al igual que el pago inicial.

Una gran ventaja de la renta es la demanda, pues con la expansión de las ciudades, así como la falta de espacio, la renta de espacios, especialmente en áreas privilegiadas, es de suma importancia para muchas compañías. También, ofrece la posibilidad de obtener apreciación de capital.

Desventajas

Entre las desventajas posibles en la inversión en inmuebles comerciales se encuentra en primer lugar la cantidad de dinero que necesita invertirse. Además de la inversión para adquirir el inmueble, el costo por mantenimiento y renovaciones puede ser considerablemente alto dependiendo de las condiciones del inmueble, y el objetivo de las reformas. También existe la posibilidad de que sea necesario realizar cambios si el nuevo ocupante los requiere, lo que implica una inversión adicional y la posibilidad de que el ocupante no cumpla con el contrato o se declare en bancarrota.

Una de las mayores desventajas, sin embargo, es la enorme cantidad de regulaciones asociadas con los inmuebles comerciales, así como impuestos, que pueden variar de zona en zona y que, a su vez, pueden enlentecer las transacciones.