Los inmuebles comerciales, como su nombre lo indica, son aquellas propiedades que no son utilizadas para fines residenciales, sino con el propósito de hacer negocios. Entre ellos se incluyen las oficinas, comercios, bodegas, tiendas individuales y locales en centros comerciales, entre otros. Los hoteles y apartamentos son considerados como bienes comerciales, a pesar de que se utilizan para el alojamiento y vivienda, debido a que su función es generar ganancias.

A pesar de que este tipo de inmuebles requiere una inversión mayor para su obtención y mantenimiento, los bienes comerciales no sólo proporcionan ganancias generadas por el negocio, sino también apreciación de capital, es decir, el valor de las acciones incrementa.

Debido al atractivo para inversionistas, este tipo de bienes suele clasificarse de acuerdo a sus características, estas son, la antigüedad, ubicación, infraestructura y apariencia. Los bienes más antiguos suelen ser más baratos, pero también suelen requerir más reparaciones, por lo que los inversionistas suelen elegir aquellos que se encuentran en el medio, pues implican un menor riesgo y un menor gasto.

En muchos casos, estas reformas son realizadas con el objetivo de poner el inmueble en renta.

Clasificación

De acuerdo a la función del negocio, los inmuebles comerciales suelen ser divididos en 5 categorías mayores,

1. Pequeño comercio. Tiendas, negocios, locales en centros comerciales.

2. Oficinas. Diversos tipos de oficinas.

3. De ocio. Cafés, restaurantes, hoteles, spas.

4. Cuidado. Asilos, centros médicos, hospitales.

5. Apartamentos.

Es importante recordar también, que muchos espacios comerciales son rentados. En algunos casos, los dueños cobran únicamente la renta del inmueble, sin embargo, existen diferentes tipos de contratos que pueden incluir mantenimiento, impuestos o seguros, o una combinación de éstos. La duración de dichos contratos suelen variar dependiendo del tipo la clase de inmueble comercial, y suelen tener una duración en promedio de entre uno y cinco años.